| Atardecer en Haad Yao |
Tras una extraña y un poco frustrante experiencia en Samui sentíamos la necesidad de reencontrar el contacto perdido con la Naturaleza. Nueve días de tráfico, polución y densidad humana eran ya demasiados. Así que urgía buscar de nuevo la paz y el sosiego. La isla de Koh Phangan estaba justo enfrente, a una hora en ferry, así que hacia allí nos dirigimos en busca de, como dicen hoy los deportistas de moda, recuperar "sensaciones".