05 agosto 2010

Ring

Agosto en la ciudad, calor sofocante. En la cola de una conocida librería del centro, escucho el timbrazo de un teléfono móvil que suena, "- Ring, ringggg, rinnngggggggggggg". "- Si?. Bien, bien, ya he vuelto. Pues muy bien, aterrizando, poco a poco, hoy acabo de incorporarme", alguién responde a las que intuyo serán preguntas del tipo "- ¿Qué tal la vuelta? ¿Cómo va todo? ¿Ya estás trabajando?" Nuestro personaje sigue hablando "-Pues al final parece que quimio no, le van a dar radio. Si, si, mejor la verdad, menos mal, nada de quimio.." Pausa, el del otro lado debe estar al tanto de la enfermedad de algún familiar de nuestro amigo y al interesarse por él o élla, parece que hay nuevas noticias. Así que nada de quimio, lo cual le hace respirar aliviado.
"- Al parecer no es necesario, como está muy localizado en el cuello y la lengua, con un poco de radio bastará. Si si, yo también, estamos muy contentos. Gracias, gracias" Ahora el del otro lado le debe haber felicitado, claro, quién iba a pensarlo, porque fíjate, qué fatalidad!, tan joven y ya verse así, porque seguro que es joven y nadie se lo esperaba, que si fuera viejo, pues mira, es ley de vida dirían. Pero bueno, nos queda el consuelo de que no le van a dar quimio, porque parece que para ellos (o serán ellas?) la quimio debe ser como darle a alguién la extrema unción o algo así. Ahora, la radio, eso ya es otra cosa, suena mejor, seguro que es como tomarse una aspirina...
"- Bueno pues nada, que gracias por llamar, tenemos que vernos. Si, si, pero esta vez de verdad, que no nos pase como siempre, que decimos y luego pasa el tiempo y nada. Que si, que si, oye, venga, en serio, nos llamamos, cuidate, vengaaa, besosss. Chao, chao, deu!"
Pues eso, que nos vemos, que me alegro de hablar contigo, pero tenemos que charlar con más calma, que cuídate, que estamos en contacto, que a ver si un dia de estos me paso, venga da recuerdos, abrazos amigo...!

Toallas y Beneficios

Estimado cliente,

¿sabía Ud. la cantidad de agua y detergente que contaminan nuestros mares diariamente debido al uso de toallas en los hoteles? Si Ud. fuera tan solidario de querer contribuir a salvar el planeta, sirvase de volver a poner la toalla en su lugar y no retiraremos la misma. Con este acto suyo de buena voluntad, Ud. contribuirá a salvar a la humandidad de terribles catástrofes futuras. En caso contrario, deposite la toalla en el suelo o la bañera y nosotros gustosamente se la cambiaremos.

Esimado hotelero,

¿sabía Ud. la cantidad de dinero que Ud. gana cada vez que alquila una de sus habitaciones? ¿Sabía que existe la posibilidad de que con ese dinero, en lugar de aumentar de forma indiscriminada los beneficios de su empresa, para así poder comprar nuevas empresas, expandir su negocio con campos de golf, resorts y spas e invertir en otros negocios de dudosa reputación, Ud, deciamos, si, si, Ud., podría dedicar parte de esos beneficios que le sobran a causas más nobles y solidarias?  Y en lugar de que tener que pedir a sus sufridos clientes, que una vez en el hotel después de un duro día de trabajo o de turismo en su ciudad, esa ciudad de la cual Ud. se beneficia de que tenga cierto atractivo turístico o de negocios, decíamos, que Ud. tenga que pedirles que tengan la "bondad" de asearse con una toalla mojada, sudorosa y maloliente, sin que por ello hayan de sentirse culpables o insolidarios con el mundo? Si es así, por favor, deposite cierta cantidad de dinero en diferentes cuentas corrientes de asociaciones, ONG's, etc. En caso contrario, deje por favor de amargarnos con sus dichosos papelitos en los espejos...!

26 julio 2010

Tour de Francia

Sábado de final de julio. Me siento en el sofá después de comer, el mismo sofá que tantos eventos deportivos presenció a lo largo de los años, y que vió como poco a poco, los fracasos y decepciones de los deportistas compatriotas, se fueron tornando en éxitos, inesperados y épicos al principio, anunciados y rutinarios después. Parece que hoy es una de esas etapas decisivas, en la que los favoritos se lo juegan todo a una carta, una contrarreloj en la que, como su nombre indican, luchan contra el tiempo (como si se pudiera luchar contra Ése) por parar ese reloj lo antes posible, en la hora y el minuto más cercano a la hora de salida. Son pocos segundos los que separan a ambos contrincantes. El entusiasmado locutor cuenta que nunca antes en la historia llegaron los favoritos separados por tan poco tiempo al final, y que no sabemos lo afortunados que somos, que es un lujo y una suerte estar vivo en esta época para poder presenciar en directo tan magno acontecimiento. Un "eso lo viví yo" que podremos dejar a nuestros hijos y nietos de legado, cuando después de muchos años se hable del día de hoy. "- ¿Te acuerdas aquel año en que menganito y funalito llegaron al final sólo separados por ocho segundos? diría un entusiasta padre o abuelo hoy sentado delante del televisor, cuando la misma escena se repitiera otro sábado de final de julio dentro de 30 o quien sabe, 50 años?
Pues bien, hoy es el día, y es el último, bueno, técnicamente no es el último, es el penúltimo, ya que el último es ese que dejan para correr por París, homenajeando al campeón, ya que existe una especie de acuerdo tácito para que nadie ataque al líder en ese último recorrido. ¿Qué pasaría en caso de que el aspirante hoy fuera capaz de reducir su desventaja, pero no lo suficiente, y quedara, digamos a uno o dos segundos del primero? Parece que nunca antes ocurrió, así que también somos privilegiados por asistir a esa incertidumbre...

Comienza el espectáculo, los corredores se muestran inicialmente nerviosos, incómodos subidos en la bicicleta, esa que a veces parece una extensión más de su cuerpo, en la que a lo largo de los años y de duros entrenamientos y carreras han aprendido a comer encima de ella, a charlar con los compañeros e incluso a hacer sus necesidades, eso si, lejos de las cámaras...Cámaras que hoy únicamente parecen tener ojos para esos dos protagonistas, cuya imagen van simultaneando una y otra vez. Las tomas aéreas muestran como el ciclista no corre solo. Al lado suyo se monta una parafernalia que incluye el coche del director, que le sigue, anima y da instrucciones y consejos de como afrontar la carrera. "- Corre, bien bien, dale dale, vamos, vamos, sigue así, fuerte!, duro!" son algunas de las palabras de aliento que se intuyen y a veces se escuchan cuando alguno de los micrófonos se cuelan por entre las motos. Porque las motos, omnipresentes, acompañan también a estos dos ciclistas, cada uno la suya, pegadas a su lado, el que conduce y el tipo de detrás que lleva la cámara. Hay veces en que desde estas motos también se les muestra un cartelito con en el que le indican la diferencia que lleva a sus perseguidores, pero hoy no. Hoy no se puede mostrar nada, hoy es un día especial, clave, crucial... Podria ocurrir que si la diferencia se fuera acortando, el ciclista se pusiera más nervioso aún, las piernas le pesaran, comenzara a agarrotársele el cuerpo y en lugar de correr, pareciera que caminara pesadamente, como un caracol con su casa a cuestas. Y en cambio, si la diferencia aumentara, quizá se relajara demasiado, pensara que la victoria ya está en sus manos y precisamente por eso, pudiera perder la ventaja y finalmente la carrera. Así que nada, hoy es mejor que no haya cartel alguno, el ciclista sabrá si va bien, mal o regular en función del tono de las voces que le lleguen desde el coche del director, esos impercetibles cambios de sonoridad de los gritos, esos nervios ahogados, que con el paso de los años de entrenarse juntos, han creado un código de comunicación especial, sólo perceptible por ambos.

Me pregunto cómo puede el ciclista concentrarse, porque además del coche del director y de las motos, no hemos dicho nada del helicóptero, que suele revolotear y nunca mejor dicho, para mostrar alguna toma aérea con la que deleitar al espectador, para que este no solo tenga el aliciente de ver la carrera, sino también de que haga un pequeño y particular viaje por Francia, sentado cómodamente en el sillón de su casa, contemplando quizá unas bellas vistas aéreas de la región central francesa, o quien sabe, de los Alpes o de los Pirineos, que le traigan a la memoria lejanas excursiones o caminatas realizadas por aquellos valles y cimas majestuosas, y le recuerde que él estuvo allí una vez, y ahora que lo vuelve a ver desde arriba, no parece que haya cambiado tanto, sigue el monte tal o cual como siempre, con ese saliente o pico tan característico desde ese ángulo, ¿o quizá no? Quizá sea otro y no lo ha distinguido bien desde esa posición. Pero que más da, ya no hay tiempo, la imagen vuelve de nuevo a los corredores, o a los aficionados, que salen a la calzada y casi chocan con los ciclistas, a pesar de los policías que cuidan de que nada ocurra, siempre hay unos cuantos individuos especiales, disfrazados, con banderas, con caretas, con la cara pintada y que animan a uno y a otro, que esto no es como el fútbol, que eres de un equipo y no del otro, que éste es un deporte noble, de hombres duros y recios, sufridores en esa lucha contra el crono, contra las empinadas rampas y las etapas interminables de más de 200 km bajo un sol de justicia de finales de julio. Aquí todos son admirados, aplaudidos, vitoreados, todos son héroes, lo mismo da el equipo o la nacionalidad...

La carrera transcurre, y las diferencias oscilan, ahora el rival se acerca, ahora se aleja. No parece haber mucha diferencia entre ambos, la carrera está como se suele decir "en un puño" y la emoción no puede ser mayor, lo cual tengo entendido que es muy bueno para las audiencias. Al aproximarse el final, el corredor perseguidor, el que va detrás en la clasificación y por eso sale antes en orden inverso, ya ha cruzado la meta y el otro corredor, que hace de perseguidor pero en realidad es perseguido por el primero, ya solo le queda un último esfuerzo. Nuestro líder viste integramente de un color amarillo chillón, para que se le distinga y quede bien claro quién es el, quién manda aquí. Tiene margen de tiempo para entrar en la meta, uno o quizá dos minutos para llegar y coronarse como el mejor, parece que no es la primera vez que lo consigue, pero repetir éxitos siempre es especial. Ya se acerca, sólo dos o tres curvas más y de no haber ningún desfallecimiento, caída o avería mecánica, la victoria será suya, que ya sería mala suerte que eso ocurra ahora, así que no lo mencionamos más. Todo está preparado para su entrada triunfal, el corredor va muy concentrado y apenas piensa en otra cosa que no sea la siguiente pedalada, y después de esa, la siguiente y así sucesivamente. Sabe que queda poco, no cuanto exactamente porque como ya hemos dicho por su cabeza solo pasan las pedaladas, pero parece que a pesar de seguir, es como si no llegara nunca, "- Esto debe ser eso que dicen que justo antes de que ocurra algo grande, importante, algo por lo que llevas luchando toda la vida, el tiempo no parezca transcurrir y los segundos se hagan minutos e incluso horas" se dice, por eso le parece que no llega nunca la meta, pero él sigue y sigue. De repente siente que ya llegó, que ya cruzó, pero no, se equivocó, los aplausos y el griterío lo confunden. Por primera vez siente un sudor frío, "- ¿Me quedará tiempo? Me da la sensación que ya debería haber llegado. No parecía tan largo este tramo final cuando vinimos aquí a estudiar los recorridados de las etapas hace ya unos meses" Pero es un flash, acto seguido ya no se permite más pensamiento que continuar. Otra curva, y parece que ya está. Pero nada. De repente ya no escucha nada, ni público, ni gritos, ni jaleos ni aplausos. Piensa que debe ser su extrema concentración, pero esta vez no es así. Se da cuenta de que ya no hay nadie, el público ha desaparecido, las familas con sus hijos que vinieron a pasar una bonita tarde en este bucólico pueblo del centro de Francia, ya no están. El ciclista continua pedaleando, pero por inercia, porque se incorpora en su bicicleta de esa posición agachada en la que lleva parece llevar siglos encorvado y comienza a mirar. No, no hay nadie, ni gente, ni motos, ni el helicóptero, ni el coche de su director. "- ¿A dónde se fueron todos, carajo?. ¿Qué broma es esta? Yo tenía que ganar y entrar triunfante, me lo merezco, ¿dónde está la gente? ¿cuándo se hizo de noche?" Porque sí, es cierto, se hizo de noche, la gente recogió sus cosas y se marchó, cansada de esperar a que entrara el líder y de que no llegara nunca. Así que todos los premios y agasajos dispuestos para él se fueron para su rival, su perseguidor, que había ido siempre por detrás de él, pero se aplicó más al final e hizo lo que debía, entrar a su hora. Ahora él es el héroe y ganador, y el líder, que ya no lo es, vaga por las carreteras tratando de saber dónde se equivocó, en qué lugar giró donde no debía, o no lo hizo donde si debía. Y si fue así, ¿por qué nadie le advirtió? ¿por qué nadie le esperó? y en su desesperación, trata de despertar de esta historia, de esta novela macraba en la que seguro se metió por accidente, en este cuento desesperante que lo eligió a él como funesto protagonista de un escritor de tercera que no tenía otra cosa mejor que hacer que ponerse a escribir un relato sobre el Tour de Francia, en una tórrida tarde de sábado de finales de julio...

09 julio 2010

Pequeño

Siempre he pensado en ese gran álbum de Bunbury llamado "Pequeño". Tanto la música como las letras siempre me inspiraron. A pesar de que haga más de 10 años que se publicó, no he dejado de darme cuenta de muchas cosas en este tiempo, como si éste, hubiera hecho hacerme comprender las sutilezas y esas pequeñas cosas, esos detalles, que cuando somos más jóvenes nos perdemos por la prisa con la que queremos hacerlo todo.
Uno de esos detalles "ocultos" lo he ido descubriendo en la letra que da título al disco, Pequeño, cuando dice "...de pequeño me enseñaron a querer ser mayor, y de mayor voy a aprender a ser pequeño...". Seguro que las primeras veces que lo escuché, debió parecerme un contrasentido, una frase ocurrente y rimbombante de su autor, de esas a las que nos acostumbraba con los Héroes...Pasado el tiempo, la frase fue cobrando sentido... A lo largo de los años, he visto como durante toda mi vida me empeñé en hacerlo todo deprisa, llegar rápido a las metas que tu entorno y tu mismo por ósmosis, te vas poniendo (y auto-obligando). Crecer deprisa, experimentar mucho, comenzar cosas y terminarlas lo más rápido posible. Carreras universitarias, masters, idiomas, trabajos fijos y bien pagados, encontrar pareja, casarse, tener propiedades (piso, coche, vacaciones cada verano y escapaditas de puentes, fines de semana...), hijos... De pronto un día te levantas y tienes 35 años, con todo ese "curriculum" a tus espaldas y te dices...Y ahora..., ¿qué hago? ¿Qué quiero ser? ahora que ya soy "mayor"... Entras como en una especie de "estatus" en que te parece (luego te das cuenta de que erróneamente) que ya lo has hecho todo, ya has cumplido tus metas, y con más de media vida por delante, parece que ya no queda nada nuevo que hacer más que repetir mecánicamente lo ya aprendido...y ahí viene la crisis...Por eso es tan popular ese término anglosajón  del "Mid Life Crisis" (ellos ya sabemos que tienen siempre palabras para definirlo todo), ese llegar a los 35-40 años y estar de "vuelta de tó", ya no crees en nada, ni en nadie y desconfías de todo aquel que te dice que no, que aún quedan cosas por hacer, que aún se puede cambiar el mundo...- Qué iluso, piensas....- Ya te tocará a ti, y esbozas una sonrisa entre cínica y maliciosa, sabedor de que tu ya has pasado por ahí...
Pues no, me quiero rebelar, y como dice la canción, ahora que ya soy mayor, quiero aprender a ser pequeño, a ilusionarme de nuevo, a tener metas, pero disfrutando también del camino hacia ellas, a emocionarme de nuevo con las cosas, a pensar no que ya he vivido media vida, sino que aún me queda más de la otra mitad por delante, y que, aunque suene a ya dicho, lo mejor, siempre, siempre está por llegar. Y por si acaso, para que "cuando cometa otra vez el mismo error, quizá no me lo tengas tan en cuenta"

05 julio 2010

Ansied@d

Sigo con mis temas 2.0, orientados a Marketing. Google Adwords, YouTube, redes sociales y todo eso... O sea, nada nuevo. Lo que si me ha sorprendido, o quizá más que sorprenderme, ha sido darme cuenta, de algo que me han repetido hasta la saciedad: La gente no lee en internet. No leemos dicen...Resulta que las páginas con mucho contenido, con mucho tema para leer y analizar, son las primeras de las que huyen los usuarios, con prisa para hacer desde casa todo lo inimaginable hace unos años, las vacaciones, la compra del súper, comprar ropa, "ir" al banco...

La verdad es que, analizandolo, me dí cuenta de que a mi me pasa lo mismo. Me exasperan esas páginas que se eternizan en cargarse porque son "pesadas". ¿Y qué decir del odioso intro con Flash, del cual huimos como alma que lleva el diablo buscando el botoncito de "skip intro"...? ¿O las páginas con musiquita pegadiza de la que ya no te olvidas en toda la tarde? ¿O esas otras con palabrería de lo buenos que somos, nuestro "mision" and "vision" que ya no se cree nadie? ¿Pero no se dan cuenta de lo ridículos que resultan...!!??

Bueno, aparte de estas websites tan penosamente diseñadas y para las que tendríamos alguna disculpa para pasarlas corriendo...., ¿no parece que es cierto? ¿No vamos también con demasiada prisa en internet? Quizá antes, cuando empleábamos tanto tiempo en hacer una serie limitada de cosas (ir al super, comprar ropa, hacer cola en el banco, pasar por una agencia de viajes) podría parecer que todo era como más "liviano", no había tantas "opciones" de ir aquí o allí... Hoy, con miles y miles de ofertas de cosas que son casi indiferenciadas, ¿qué hacer? ¿cómo no volverse loco? ¿Cómo no tener ese síndrome de click nervioso, impulsivo y "zappero" para navegar de un sitio a otro rápidamente buscando la mejor oferta, el mejor precio?

Quizá nos han engañado con internet, o hemos pensado lo que no era. Nos prometieron que todo sería más fácil y barato, y si que lo fue al principio...., ¿pero ahora? Hoy, que cuando haces una boosgleda (perdón búsqueda, se me fue la mano...) y te salen cientos de miles de páginas sobre ese tema... ¿cómo escoger? ¿cuántas páginas habría de mirar como mínimo? ¿a cuántos de mis amigos en las redes sociales habría de preguntar su opinión sobre tal o cual marca? ¿o en cuantos foros habría de consultar noticias sobre el tema en particular?
Hoy me siento saturado, información por todos los sitios, eso es lo que precisamente ya no falta, y sin embargo...¿somos más felices? ¿realmente, tenemos más tiempo "libre"? Ahora que lo usamos para conectarnos, chatear, buscar info, comprar, comprar...¿tenemos más opciones? ¿somos más libres?

23 junio 2010

Diego



La verdad es que no estoy viendo mucho el mundial estos días. Me resulta un lío saber qué partidos se retransmiten en abierto. Esto unido a que lo poco que he visto ha sido soporífero, han hecho que me retraiga un poco y no se muy bien qué está pasando, más allá de que la vieja Europa no parece estar pasándolo muy bien...

A pesar de todo, tenía ganas de ver el partido de ayer de Argentina, por muchas razones; ver a Messi, comprobar si juegan tan mal como decían cuando estuve por allí, pero sobre todo por ver a Dieguito. Diego, Dios, Pelusa y no sé cuantas cosas más....

Diego se está convirtiendo en la imagen de este Mundial. Con ese traje raído dos tallas más pequeño, que dificilmente encontraríamos siquiera en el mercadillo del domingo, nuestro Dieguito grita, salta, gesticula, se tira al suelo, como si en lugar de buzo (esto para mis amigos argentinos) vistiera de chándal... Es la antítesis del entrenador elegante e inmutable, tan de diseño, que salen inmaculadamente trajeados en la banda y a los que apenas se les ve que pierdan la calma (Guardiola, Capello, incluso me acuerdo del engominado Pat Riley de los Lakers, un auténtico Giorgio Armani de los banquillos...). Ya para rematar parece que va sin corbata porque es tan clara que se confunde con la camisa (¿nadie le ha dicho como combinar colores...?). Quizá tenga complejo de sindicalista rojeras para los que ponerse una es poco menos que vomitar sobre la tumba de Carlos Marx, y por eso lleve una que no se vea mucho, como disimulando, no vaya a ser que pensemos que se ha convertido, que ha olvidado sus orígenes y ya no le dejen entrar más en la Boca (República Independiente de...)... ¿Y qué decir de esa melena? Oh Dios, la verdad es que ayer cuando lo veía, por un momento pensé si no me había equivocado de canal y había puesto algún concierto de Los Chichos o Manzanita....

Pero aún así, Diego es un crack. Se le ve motivado, animando, abrazando y besando a los jugadores cuando van a la banda, cuando hace un cambio. ¿Se habrá convertido nuestro Pelusa en una especie de "coach" de barrio, no en uno de esos de nombre impronunciable y que te sablan nada más que entras por la puerta de su elegante despacho, sino en una especie de asesor "low cost", un regala-abrazos y regala-besos cercano y entrañable, con el que te puedes cruzar por la mañana cuando vas a por el pan o el periódico? Y si encima ocurriera que Argentina "saliera" campeón, ya me imagino a las grandes multinacionales y escuelas de negocios llamándole para que dé sus charlas de cómo motivó a sus jugadores, qué les dijo, cómo lo logró...¿Se imaginan? Ante una pregunta de cualquier alumno avispado, ¿qué diría? - Jódanse.... Pero sos un pelotudo...!!- Que la chupen....!

Diego, Dieguito, nuevos tiempos, nuevas poses...

17 junio 2010

Mi Yo 2.0


Estos días he asistido al Día del Emprendedor en BCN. Interesante, un mix de gente curiosa, ejecutivos, empresarios, "entrepreneurs" intentando montar su propio chiringuito "new age", bloggers, informáticos, marketinianos, comerciales, twitteros y "tribus" laborales varias...He atendido, como dicen los yankis, unas cuantas conferencias, sobre todo de marketing y ventas, mis campos "naturales" de actuación. Además de volver a deleitarme cada vez que escucho a algún idiotizado ponente con esas modas de la terminología chachi que se lleva ahora, tipo "glocal", "low luxury", "masstige", "marketplaces", "cool-hunting" y demás palabros sugerentes, he podido certificar algo que ya viene siendo habitual en los últimos años, pero que ahora con la crisis y los malos tiempos, pega con más fuerza: TODO es ya virtual!. Bueno, eso al menos llevan diciéndonos dos lustros, pero ahora parece que la cosa van en serio porque ese monstruo internetiano, ese gran hermano, ya parece haberse pulido de errores y se ha reprogramado, luciéndonos su flamante versión 2.0. (Ay...!, ¿por qué será que me acuerdo tanto de Matrix..?). Bueno el caso, es que sí, que ya está aquí, ahora es definitivo y no hay vuelta atrás; si no estás en la red, eres hombre muerto (o empresa o lo que sea, pero muerto...!). Ay amigo, corres el peligro de quedarte "off-line" dicen, como si fueras una canción de los Panchos o como empapelar las paredes del comedor. Definitivamente no estar en la red, está pasado de moda. Acabarás por convertirte en una especie de brontosaurio sin apenas haber cumplido los 40...

De entre todas, me dejó perplejo una charla en la que un tipo hablaba de que hoy había que tener una buena "reputación digital". Buf, me dije, hay gente que se gana la vida con eso...!! La cuestión consiste en buscarte en el omnipresente Google (riete ahora de Telefónica y su monopolio) y, suponiendo que estés por ahí y salgas en la primera página, pero en las líneas de arriba (porque parece que ya las de abajo no las lee ni su madre, y no hablemos ya de la segunda, tercera o más páginas...), has de tener al menos, decía el individuo, más de la mitad de links que contengan información tuya que sea positiva, o neutra (no sé que será eso)... Porque con que sólo haya un enlace negativo, mal tema. Al parecer el morbo no entiende de tecnologías y los "users" digitales son igual, o más, morbosos que los de siempre, y clickarán con ahinco en esa entrada sospechosa (quizá una foto desfavorecedora de tu última juerga, o vete a saber que vídeo en el Youtube), fomentando así que salga todavía más arriba y por tanto, sea más visible...

Al salir de la feria, me convencí que tenía trabajo urgente y fui corriendo a casa para abrir rápidamente esa cuenta de facebook que tengo caducada desde hace meses, revisar a fondo mi incompleto perfil de LinkedIn, twittear un poco con amigos olvidados y por supuesto a escribir este "post" en mi "blog". A ver si así consigo más "followers" que comenten mis escritos y que la gente me "linke" desde cuantos más "sites" posibles mejor. Quizá de esta manera consiga mejorar mi "rank" y cuando mis amigos, fans, clientes y demás se les ocurra "googlear" buscando que se dice de mi en esta telerrealidad 2.0., no me encuentre con desagradables sorpresas...

Mientras iban pasando las estaciones de metro pensaba, "- Dios, no tenía ya bastante conmigo mismo y mi mini-yo, y ahora resulta que también tendré que lidiar con mi recién nacido Yo 2.0...."

Antiguas civilizaciones de Asia

El   Sudeste Asiático   es uno de los pocos lugares del mundo en el que aun podemos deleitarnos con el conocimiento de   civilizaciones...